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HOMENAJE ROSALÍA DE CASTRO HOMENAJE ROSALÍA DE CASTRO

Eduardo Chillida

HOMENAJE ROSALÍA DE CASTRO, 1980

AGUAFUERTE

11 x 15 cm

ERNEMINDU ERNEMINDU

Eduardo Chillida

ERNEMINDU, 1973

AGUAFUERTE

11 x 12 cm

ENDA I ENDA I

Eduardo Chillida

ENDA I, 1976

AGUAFUERTE

11 x 15 cm

HOMENAJE ROSALÍA DE CASTRO

Eduardo Chillida

HOMENAJE ROSALÍA DE CASTRO, 1980

AGUAFUERTE

11 x 15 cm

ERNEMINDU

Eduardo Chillida

ERNEMINDU, 1973

AGUAFUERTE

11 x 12 cm

ENDA I

Eduardo Chillida

ENDA I, 1976

AGUAFUERTE

11 x 15 cm

Eduardo Chillida

Eduardo Chillida

Bio

Eduardo Chillida (San Sebastián, España, 1924 – 2002) estudió arquitectura en la Universidad de Madrid entre 1943 y 1947, pero dejó los estudios en 1947 para tomar clases de dibujo y fue entonces cuando comenzó a esculpir.

A partir de 1948, vivió en París durante tres años y expuso por primera vez sus obras, fue en el Salón de Mayo. Más tarde, en 1951, se instaló en Hernani donde realizó esculturas abstractas de hierro labrado, retomando la tradición de los maestros herreros del País Vasco. En 1954 se organizó su primera exposición individual y, cuatro años más tarde, el escultor recibió el primer premio de Escultura en la Bienal de Venecia.

Escultor versado en numerosos materiales, como el hierro, el acero, la madera, el yeso y la piedra, Chillida investigó sobre cómo lo sólido se relaciona con el vacío, y el interior con el exterior. Su elección de los materiales estuvo profundamente influida por su entorno y por sus viajes. Sus primeras esculturas de París fueron ejecutadas en piedra y escayola, materiales adecuados para los estudios que realizó en torno a las obras arcaicas que vio en el Louvre, basados en la figura humana y en las formas naturales. A su regreso al País Vasco en 1951, comenzó a centrarse más en la definición abstracta del volumen espacial y optó por el hierro y, más tarde, por la madera y el acero, materiales que representaban la tradición vasca de la industria, la arquitectura y la agricultura, y que le recordaban el paisaje de su región y lo que él denominaba “su oscura luz”.

En el mundo entero, Chillida realizará esculturas monumentales para instituciones y colecciones públicas y privadas. El artista crea paralelamente una imponente obra gráfica, esencialmente grabados, en los cuales pone de relieve el color blanco, la oposición entre lo vacío y lo lleno, y muchos de sus grabados ilustrarán numerosos libros.

En 1968 Chillida concibió, con el filósofo Martin Heidegger cuyo pensamiento le apasionaba, el libro Arte y espacio y en 1971 fue nombrado catedrático en la Universidad de Houston, EE.UU., ciudad donde se había organizado en 1966 la primera retrospectiva de una larga serie dedicada a su obra. A lo largo de su vida de artista, Eduardo Chillida recibió numerosos galardones: desde el de la Bienal de Venecia hasta el Kandinsky, pasando por el Wilheme Lehmbruck, el Príncipe de Asturias, y el Kaiserring alemán hasta el Premio Imperial en Japón.

En 2000 creó su fundación en Hernani, el Chillida Leku (el lugar de Chillida, en lengua vasca). Poco después, en 2002, murió en su San Sebastián natal sin ver concluido su gran sueño, el proyecto Tindaya, una obra pública en el corazón de la montaña. Sobre él y sobre su obra escribieron autores tan importantes como Heidegger, Emile Cioran o el poeta Octavio Paz.