Lucio Muñoz, entre la turbulencia y el reposo
Veinte años. Se trata, en efecto, de un homenaje en forma de pequeña retrospectiva: un recorrido por el imaginario peculiar de uno de los informalistas más exquisitos de la generación de posguerra a través de una veintena de obras escogidas, lo que permite, prácticamente de un solo vistazo, comprender su evolución -basada en un diálogo fecundo con la madera- desde esa abstracción oscura típica de los años 50 hasta el ascetismo de sus últimas creaciones, pasando por la que probablemente fuera su etapa más fecunda, los años 80 y principios de los 90, a la que pertenecen la media docena de cuadros, espléndidos, que vemos nada más entrar en la Galería Marlborough.
Artículo de ABC