Lucio Muñoz y Amalia Avia: La casa de los pintores
Hay padres que son algo más que padres. Los míos eran cariñosos, cálidos, cercanos y protectores. (…). Pero a esa realidad sencilla la acompañaba la certeza cada vez más intensa de que además de padres eran, desde mi percepción infantil, importantes, gozaban de reconocimiento como pintores y despertaban admiración incluso más allá del mundo del arte.
El día en que murieron, mi padre en 1998 y mi madre en 2011, descubrí que yo no estaba hecho solo de pintura. La muerte no se llevó a los artistas, pero sí a las personas. El artista sobrevive, perdura para todos, pero el hijo que yo era había perdido a sus padres. Este libro trata de recuperar a esas personas y compartirlas con los demás.
Rodrigo Muñoz Avia